lunes, 26 de septiembre de 2016

No moon

Hiere pensar que la noche sin Luna es menos bella. Que la completa. Lo personal es propio pero lo compartido vincula. Latir acompasado a un órgano fuera del cuerpo de uno. El reto diario de amanecer una sonrisa. Lo perverso del que se esconde e infringe lo ordinario.

Un gajo en una mandarina de dos. Enfados que solucionan besos, hechos y demostraciones. Contemplar desde cama cómo su mano tacha el lunes, el martes, el mes y el año. Aspirarla hasta las letras.

Sentimos para estrellarnos. A veces sentimos poco y poco tiempo para solo hacernos daño, creer que la herida fortalece y volver a darle vida.

Desde el doblar de una esquina no puede verse el otro, pero caminar insinúa. Caminando se pasan las páginas y se queman, las etapas. Pensar solo sirve para escribirlas.

Nunca fuiste tan importante pero ronroneaba el sofá (lo fuiste lo suficiente). Quizás deje la puerta medio abierta y quizás quieras entrar. Quizás te desvistas de pasado. Quizás se apaguen las farolas.

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